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Más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche
  • Título: Más allá del bien y del mal
  • Título original: Jenseits von Gut und Böse. Vospiel einer Philosophie der Zukunft
  • Autor: Friedrich Nietzsche
  • Editorial: Alianza Editorial
  • ISBN: 84-206-3320-8
  • 304 páginas, bolsillo, Biblioteca Nietzsche

Pese a los elementos temáticos que comparte con "Así habló Zaratustra", Más allá del bien y del mal presenta un tratamiento de los mismos completamente distinto. Entre una y otra obra hay, fundamentalmente, un reajuste de la mirada: el paso del símbolo al concepto, de la poesía a la psicología, de la confianza a la sospecha, de la lejanía que permite dejar de lado los defectos a la óptica microscópica que pone de relieve las miserias.

Nietzsche prescinde de ejemplos y explicaciones limitándose a dictar sentencias una tras otra, convirtiéndolo en un libro muy denso que obliga a pararse a reflexionar las ideas continuamente para comprender los conceptos. Las notas del traductor advirtiendo de los continuos juegos de palabras son imprescindibles para comprender la intención que tuvo Nietzsche al escribirlo. Hay que agradecer las muchísimas anotaciones explicativas que ayudan a tener en cuenta antecedentes y circunstancias en las que se escribió.

De regreso a casa quise tomar el metro en Rubén Darío y, viendo que no había nadie más, aproveché para comprar con tarjeta el abono en la máquina expendedora. Seguí los pasos como se me indicaban y cuando leí Operación aceptada puede escuchar como se empezaba a poner en marcha toda la maquinaria para entregarme mi billete. El sonido casi pareció cesar cuando el mensaje cambió a Fuera de servicio y mi billete no aparecía. Como pasados unos segundos no daba la impresión que la situación pudiera cambiar me dirigí a la ventanilla pensando como podría explicarlo.

La chica que me atendió me escuchó atentamente y seguidamente se acercó a la máquina. Comprobó que el billete estaba atascado y llamó al servicio técnico. Me propuso varias opciones. La primera era dejarme el billete preparado y que lo recogiera el día siguiente, pero esa no era mi primera estación, no servía de mucho. La segunda era esperar a que vinieran a ver la máquina y sacar el billete, pero ella tenía tan pocas ganas de esa opción como yo, por lo que no me dejó ni contestar.

Mientras volvía a llamar por teléfono (no se a quien) comenzó a preparar una especie de hoja de reclamaciones para que me devolvieran el dinero. Justo cuando estaba a punto de firmarla le comunicaron por el teléfono que el cargo de mi tarjeta ya estaba anulado.

En total pudieron ser entre 5 y 10 minutos en los que la joven chica se encargaba de mi problema a la vez que de varias personas que venían a comprar billetes. En todo momento conservé la calma y me sentí atendido, al igual que el resto de personas que se acercaban a ventanilla. Me fui completamente satisfecho y tranquilo.

Un buen trabajo.

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